"SWEET SIXTEEN"
Este se lo dedico a Toti
Este cuadro fue fruto de un proceso creativo que se extendió a lo largo de cuatro meses. Como puede apreciarse en las imágenes del proceso, en un principio la obra iba a desarrollarse en una paleta monocromática de tonalidades azules. Sin embargo, un día, de manera repentina y sin haberlo reflexionado previamente, decidí que aquella dirección no me representaba. Sentí que no lograba conectar con lo que estaba creando, que esos colores no transmitían las emociones que deseaba plasmar.
El proceso fue largo y, en muchos momentos, desafiante. Tiendo a ser muy perfeccionista, y me esforcé al máximo para que cada línea, cada trazo, alcanzara el nivel de precisión que imaginaba.
Este cuadro es, sin lugar a dudas, mi favorito. No solo por su resultado estético, sino por el profundo significado personal que encierra. Es un reflejo de un momento muy íntimo y auténtico de mi vida.
Acrílico sobre lienzo.
100x120cm
"THE DEVIL CRIES TOO"
The Devil Cries Too es una obra pictórica inspirada en el concepto emocional y simbólico del Guernica, tomando como punto de partida la representación del dolor, la violencia y el sufrimiento colectivo, pero llevándolo a un lenguaje más contemporáneo, urbano y personal. En lugar de mostrar una escena narrativa llena de personajes, la obra concentra toda la tensión en una única figura demoníaca, construida en una escala de grises que recuerda a la dureza visual del blanco y negro. Este personaje, con cuernos, rostro fragmentado, lágrimas y una mirada oculta tras unas gafas blancas, funciona como una contradicción: representa aquello que normalmente asociamos con el mal, la amenaza o la oscuridad, pero aparece atravesado por una emoción profundamente humana. El fondo de líneas curvas en blanco y negro genera una sensación de ruido, caos y movimiento, como si el entorno también estuviera deformado por el conflicto interior. La obra plantea que el dolor no pertenece únicamente a lo inocente o vulnerable, sino que también puede existir en aquello que juzgamos, rechazamos o tememos. Así, The Devil Cries Too transforma la imagen del demonio en una figura rota, sensible y casi trágica, cuestionando la frontera entre fuerza y fragilidad, monstruosidad y humanidad.
Acrílico sobre lienzo.
70x80cm
STILL NOT FOR EVERYONE
Still Not For Everyone es una ilustración concebida como una campaña publicitaria ficticia para Diesel, construida a partir de uno de los rasgos más reconocibles de la marca: su vínculo con quienes nunca han encajado del todo en lo establecido. La propuesta no busca representar belleza homogénea ni un ideal aspiracional clásico, sino un choque de identidades, cuerpos, actitudes y miradas que conviven desde la diferencia. En la imagen no aparece un grupo uniforme, sino una especie de tensión colectiva formada por personajes distintos, intensos, incómodos e incluso contradictorios, unidos precisamente por aquello que los separa del resto. Todos convergen hacia un mismo símbolo: el vaquero, entendido no solo como prenda, sino como emblema de pertenencia, actitud y resistencia.
La campaña parte de la idea de que Diesel no vende únicamente denim, sino una forma de posicionarse frente al mundo. No habla a la mayoría, ni pretende hacerlo. Habla a quienes nunca necesitaron gustar a todo el mundo, a quienes no buscan aprobación ni adaptación, a quienes hacen de su rareza una identidad propia. En ese sentido, la ilustración funciona como una declaración visual de principios: ser distinto no es un problema, sino el punto de partida. El tono directo, desafiante y casi provocador refuerza esa visión de marca, reivindicando un colectivo outsider que no quiere formar parte de lo normativo. Así, Still Not For Everyone se plantea como una pieza que traduce visualmente el espíritu irreverente, inconformista y desafiante de Diesel, convirtiendo la diferencia en lugar de encuentro.
Rotuladores de alcohol.
42x60cm
"¿PROTEGES MINTIENDO O MIENTES PROTEGIENDO?"
Me pides que, para la Semana del Libro, transforme un libro en una escultura que encarne “Mi infancia son recuerdos”.
Me pides que mi presente dialogue con mi pasado. Que lo convoque. Que lo sostenga.
Pero, ¿qué es realmente la infancia? ¿Un periodo delimitado por teorías y estudios, o ese instante exacto en el que la inocencia se quiebra y uno descubre, por primera vez, la grieta del mundo?
Cuando yazco sobre una cama de flores, abrazada por los brazos que me nombran, ¿habito una verdad o simplemente una versión protegida de ella?
Y si todo lo que me rodea son paredes de cristal, transparentes, limpias, aparentemente seguras, ¿estoy siendo cuidada o cuidadosamente engañada?
Porque incluso en los espacios más sellados, el humo encuentra siempre una rendija. Se filtra. Se posa. Y, sin pedir permiso, corrompe.
Y entonces me pides que represente un mundo que ya no existe, o peor aún, un mundo que ha mutado hasta volverse irreconocible. Un mundo donde una imagen puede ser leída, interpretada, reescrita por una mirada que no ha vivido nada de lo que yo recuerdo.
Una mirada sin memoria. Sin herida. Sin infancia.
¿Dónde queda entonces la verdad? ¿En lo que se muestra, o en lo que se interpreta? ¿En la intención o en la mirada ajena que la desfigura?
¿Y si te digo que esta imagen es trágica? ¿Cambiaría algo?
¿Y si afirmo lo contrario? ¿Cambiaría algo?
¿Y si mentir fuese la única forma de no recordar? ¿Y si decir la verdad fuese la única manera de no olvidar?
Escultura y fotografía.
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